Ruego al ángel mío,
un perdón por aprender a vivir.
Sufrimiento a cambio de una garantía,
de que esto no se acabará.
A veces, cuando tú crees conocerme,
me desconozco.
Monstruo noctámbulo,
sucumbido por bajos instintos.
De ahora en adelante no sé de mi,
ni de mi ni de mi vergüenza,
he de verte a los ojos,
pero ahora con miedo.
Miedo a que veas lo que yo veo en mi,
y dejes de ver lo que yo no percibo.
Amor de ojos cuajados,
amor de pechos dolorosos,
amor de hambres,
amor de culpas,
amor de torturas.
Hambre de ajenos,
envidias de propios,
párpados de fierro oxidado,
ánimos de condenado.
Despierto y la culpa se estrella en mi cabeza,
no quiero despertar, no así, ya no más.
Falto a la razón, por la tibias emociones.
Insulto al sentido, estúpidos controles.
Quiero crecer,
quiero ser tú,
quiero ser aire.
¿Y que con todo lo que he dejado atrás?
¿Y que con todo lo que te he dado?
Los errores se acumulan,
mientras los aciertos se olvidan.
¿Y que con todo lo que fui?
¿y que con todo lo que soy ahora?
Sí sólo va a importar la sangre en tiempo derramada.
¿Y ahora que con todo lo que será?
¿Que con todo lo que no ha sido?
¿Ahora quién seguirá con ese cometido?
Sí las piernas se vencen cada dos pasos.
¿Y por que no he de ser yo?
¿Y por que lo soy ahora?
Siento tanto sueño,
que no es prudente usar la cabeza.
Estoy ya tan cansado,
que es mejor apartar el corazón.
Pero solo ahorita, sólo en este segundo débil.
Este segundo traidor y mentecato.
Sólo en este minuto que debería de olvidarse por el mundo.
Darle la importancia merecida a este lapso,
ser nada, un poco más que nada.
Quedar como la nada que fue, como todas las nadas.
@
Sattiesfaction